Andrea Bielli; Lauren Predebon; Virginia Rodríguez Otero; Nancy Calisto
La primera sustancia elaborada y utilizada con fines hipnóticos, sedantes y anestésicos fue el hi-
drato de cloral, un derivado del alcohol etílico, introducido en 1869. En la década de 1880, apare-
cieron las sales de bromuro, emparentadas con el cloral que se empleaba como sedante.
El primer somnífero en tanto tal, el barbital, conocido bajo el nombre comercial de Veronal, se
desarrolló en 1903, dando comienzo a una larga serie de fármacos conocidos como barbitúricos
que fueron utilizados hasta por lo menos los años 1970 (Coveney et al., 2023; Dement y Vaughan,
2000). Durante los años 1930, los barbitúricos reemplazaron al cloral y a los bromuros, porque se
pensaba que eran más seguros. Este conjunto de fármacos que se empleaban para inducir el sueño
deprime el sistema nervioso central, lo que provoca la pérdida de conciencia. Además, en altas
dosis, eran capaces de causar la muerte. Otro de los efectos no deseados de los barbitúricos es
que introducían rápidamente a sus consumidores en una fatídica espiral de tolerancia y adicción.
Una sola semana de ingesta de dosis regulares provocaba que el organismo se adaptara a la droga,
reaccionando notoriamente menos a sus propiedades hipnóticas y haciendo necesario el aumento
de las dosis para volver a obtener el efecto adormecedor.
Estos riesgos parecieron disminuir con la introducción de las benzodiazepinas a mediados de los
años 1960. Pensadas primero como ansiolíticos, tenían la ventaja de no provocar muertes, incluso
a dosis altas, y en principio se pensaba que no generaban tolerancia ni adicción. En 1970, se apro-
bó la primera benzodiacepina como somnífero, el flurazepam, que fue seguida por el triazolam
(Halcion), sustancia que ha estado rodeada de polémicas y controversias a partir de los años 1980
(Dement y Vaughan, 2000). Prohibido en el Reino Unido, pero todavía comercializándose en los
Estados Unidos y en otros países, este fármaco ha sido vinculado a episodios de amnesia y alucina-
ciones, así como a episodios de violencia extrema, incluyendo suicidios y homicidios (Abraham y
Sheppard, 1999). Pero sin necesidad de provocar efectos tan preocupantes como los del triazolam,
luego de un período de recepción entusiasta por parte de médicos y usuarios, las benzodiacepinas
conocieron una etapa de desilusión a medida en que proliferaron reportes de casos de adicción y
tolerancia a ellas.
Hacia los años 1980, el desarrollo de otro nuevo tipo de sustancia hipnótica renovó las esperan-
zas en las intervenciones farmacológicas para el insomnio. De la familia de las imidazopiridinas,
aparecen en el mercado los medicamentos Z (zopiclona, eszopiclona, zolpidem, zaleplon), llama-
dos así porque sus nombres comienzan con la letra Z. Emparentados con las benzodiacepinas en
virtud de la similitud de sus efectos, fueron en un primer momento concebidos como un avance
sustancial en el tratamiento de los problemas del sueño. Se pensaba que no generaban somnolen-
cia al día siguiente y sobre todo que no generaban tolerancia ni dependencia física. Sin embargo,
estos mismos problemas fueron identificados posteriormente en el uso de estos medicamentos.
En Uruguay, estas distintas oleadas de medicamentos hipnóticos fueron introducidas al mercado
farmacéutico por laboratorios nacionales e internacionales. En las décadas anteriores a la llama-
da revolución psicofarmacológica de los años 1950, existían en el país laboratorios de capitales
nacionales que oficiaban de representantes de laboratorios extranjeros. Ellos comercializaban las
moléculas originales de compañías de Francia, Suiza y los Estados Unidos producidas en las casas
matrices.
Hacia mediados de los años 1950, la industria farmacéutica nacional tenía cierta capacidad de
producción gracias a la instalación en el país de pequeñas plantas industriales de laboratorios
extranjeros. Estos laboratorios abarataban costos al realizar las etapas finales de la producción de
medicamentos en el país (Álvarez et al., 1972). Desde los años 1950 hasta los años 1980, las filia-
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